domingo, 30 de junio de 2013

Al vacío de la depresión



Las lágrimas caen,
como bombas en Palestina.
La depresión sesgada 
me lleva a morir en la rutina

Cambio libertad
por enredarme en tus brazos,
porque la única droga, que valió la pena
fueron tus besos.
Qué iluso fui al creer que serían eternos,
me condenaron al peor de los infiernos.
Los veranos se convirtieron en inviernos,
desde que tu indiferencia fusiló a mi lado tierno

¿Dónde ir?
Si el único camino que conozco,
es el que rodea tu cintura.
Ya no se que ruta seguir.

Me refugio en la oscuridad,
de mi solitario cuarto,
porque el sol, 
el sol ya no ilumina,
solo quema.



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